lunes, 20 de junio de 2011

Confección de modelo bidimensional y maqueta tridimensional

Confección de modelo bidimensional y maqueta tridimensional
Apuntes sobre lo plástico y procedimental



Para comenzar, creo necesario apuntar que el boceto a partir del que se estoy actualmente trabajando (tridimensional) se ha originado a partir de un modelo bidimensional, realizado a partir de recortes de papel negro sobre un fondo blanco.

Esta técnica fue asimilada como una forma de poder llegar a una imagen dentro de un campo más acotado de posibilidades y con el desafío de generar una obra atractiva, pero que ello no sea sinónimo del copiado de un elemento del mundo de las cosas, como por ejemplo un auto, árbol, perro, etc. Además, considero que otro desafío lo constituyó el hecho de que al utilizar sólo dos tonos, y no una gama de grises que permitiera vislumbrar volúmenes, en el boceto en papel sólo se pudo diseñar una cara de la figura tridimensional final.

Continuando con la caracterización del trabajo, parece necesario apuntar que las formas usadas para ese fin están dentro del grupo de imágenes inventadas por el hombre: las geométricas, específicamente: un cuadrado y un círculo (Figura 1a y b, respectivamente).
Con estos antecedentes en mano, podemos vislumbrar que el modelo esta confeccionado a partir de figuras antagónicas.




El circulo, como símbolo de lo eterno a partir de su utilización en, por ejemplo, la religión católica cristiana; una figura más dinámica e inestable que el cuadrado; está mayormente vinculada a lo orgánico, clasificación donde las líneas curvas predominan; al emparentarse con lo orgánico, ésta forma la podemos vincular a lo suave y lo cálido (tanto visualmente como su correspondencia en lo táctil).

Por otro lado, el cuadrado más concreto; opuesto al círculo, es un símbolo de lo estático y estabilidad, dado los cuatro puntos equidistantes del centro y sus cuatro lados iguales; además esta forma esta vinculada a lo no orgánico y frio ya que está conformado por líneas rectas y esquinas pronunciadas.

En suma, la obra en proceso es la dicotomía conformada por círculo y cuadrado, binomio que versa sobre oposiciones que se traducen en líneas orgánicas y no orgánicas, lo suave y lo duro; en el modelo tridimensional: zonas fuertes y blandas.

Desde el análisis formal y técnico, paso a describir la elaboración del modelo en dos dimensiones, comenzando por decir que el cuadrado fue dividido en dos triángulos y dos cuadriláteros; mientras que el círculo en dos semicircunferencias (Figura 2 a).


Posterior a la sustracción de elementos (Figura 2 b) se procedió a despojar de dos sectores más a partir de círculos (Figura 2 c).

Finalmente, la forma resultante del cuadrado fue girada en alrededor de 45 grados hacia la derecha y unida al lado recto del semicírculo (Figura 3, Fotografía 1)
Confección de maqueta tridimensional



Como mencioné anteriormente, el realizar un boceto a sólo dos tonos permite proyectar los volúmenes laterales. Por esta razón comencé la confección de la maqueta traspasando el boceto bidimensional a la cara más amplia de un bloque de madera aglomerada.

Las especificidades técnicas de esta son: espesor dado por cuatro piezas de alrededor de un centímetro y una de mas o menos 5 milímetros, dando como total cinco centímetros (Figura 4); además, el bloque tenía una zona de a lo menos quince por veinte centímetros, en la cual se traspaso el boceto.




Para el corte de la pieza, se comenzó por retirar trozos de madera con una cierra eléctrica vertical, conformando (desde una vista lateral) la imagen fabricada en formato bidimensional (Figura 4, Fotografía 1).

Cabe mencionar que si bien el modelo estaba basado en el boceto en papel, en el cual se apreciaba la interacción entre opuestos, en la pieza tridimensional los grupos de binomios se inclinaron más hacia lo no orgánico-fuerte (Figura 5 a y Figura 6 a) por lo cual procedí a socavar zonas no previstas en el diseño inicial con la finalidad de equiparar las fuerzas y, consecuentemente, potenciar la tensión.


Así, en primer lugar se decidió no dejar las caras laterales de manera paralela, proyectando para ese fin un punto de unión entre ambas caras (Figura 7).

Lo obtenido de esta operación fue la aparición de una amplia zona blanda que mermó la rigidez del bloque (Figura 5 b, Fotografía 2).

Posteriormente, del lado opuesto del bloque (Figura 6), se enflaqueció el sector del lado izquierdo (Figura 3) con una intensidad menor a la mitad del espesor (Figura 6 b) puesto que ese sector es la superficie en la que mayormente reposa la estabilidad de la obra.


Junto con lo anterior, se redujo la parte superior del lado derecho (Figura 3) ya que este, al estar dominado por zonas fuertes, estaba muy pesado, lo cual visualmente constituía un obstáculo que impedía recorrerla de manera holgada(Figura 6 b, Fotografía 3).

En cuanto a resultado, estimo conveniente apuntar que lo conseguido a partir de todo el proceso antes descrito ha dado como resultado una forma dinámica cuyo sostén es un grupo de diagonales que evaden cualquier equilibrio.

Además, creo que la relación entablada entre el conjunto de binomios, mencionados al comienzo, han adoptado el material más allá de lo previsto en un comienzo; generando sutiles movimientos y quietudes a través de los cuales se genera el recorrido táctil-visual.

Finalmente, quiero añadir que si bien la obra resultó en un constante fricción binomial, ésta se encuentra cohesionada dado que las líneas de corte, giro y quiebre dan, en su mayoría, pie para que visualmente las relacionemos unas con otras, permitiéndonos concluir que todas ellas no se dirigen en direcciones divergentes sino que convergen en sentidos comunes, además tener como línea principal una diagonal, lo cual hace que en conjunto la obra tenga como eje lo dinámico.










Ramón Daza Pilquinao

Temuco, Junio del 2011